RELATOS COTIDIANOS: DESPEDIDAS (bajo licencia de Creative Commons)

20 abril 2009

DESPEDIDAS (bajo licencia de Creative Commons)

Este vertiginoso mes de abril me recuerda a la montaña rusa. En lo que va del mes, he pasado por todas las sensaciones y he corrido como nunca antes.
Mi debut laboral se entremezcló con otros temitas personales que lo dejaron en un segundo plano.
Pero quería contarles que aún conservo el mismo entusiasmo del primer día.

Salir cotidianamente a la misma hora y realizar siempre las mismas tareas me asemejan a un robot. La rutina agobia, pero este trabajo me gusta, me permite despejar la mente y me levanta la autoestima.
La única contra es la vuelta a casa. Cuando abro la puerta y me encuentro con la triste realidad de todo lo que me queda por hacer, siento que paso de ser princesa a cenicienta en cuestión de segundos.

Pero así están planteadas las cosas. Trato de observar todo con menos detalles que antes para permitirme disfrutar del tiempo que me queda en familia.


Cuatro días después de convertirme en una "laburante", mis padres celebraron sus Bodas de Oro. Así es. Festejaron sus 50 años de casados, de amarse, de respetarse, de odiarse y de querer (por momentos) matarse.
¿Quién podría negarme que el matrimonio es una fuente inagotable de sentimientos incongruentes?

¿Por qué los he traído hasta aquí? Pues bien, para comentarles que a raíz de este feliz episodio, mi hermana, a quien no veía desde hacía 8 años, llegó para visitarnos.

Ustedes ya saben que no me gusta ventilar sentimientos, pero estos últimos sucesos ameritan que convierta por un momento este blog en una especie de diario íntimo.

El tiempo y la distancia, naturalmente llegaron a enfriar una relación que poco antes de su partida, había comenzado a consolidarse.
Ya en algún rincón de este blog, hablé de nuestras diferencias.
Sin embargo, esta visita me permitió reencontrarme con un ser distinto. Y estoy segura de que a ella le pasó lo mismo conmigo.
Nos vimos bastante y charlamos mucho pero desde una adultez absoluta.
Yo desde mis incipientes cuarenta y... y ella en el último tramo de la misma década.
Recordamos, nos reímos y compartimos unos cuantos cafés como si no hubiera pasado el tiempo.

Ella acaba de regresar a su lugar de residencia actual y yo sigo con mi vida. Pero lloré durante la despedida.

Lloré porque recordé su mudanza 13 años atrás. Lloré porque tuve la misma sensación amarga.
Odio llorar. Odio mostrarme débil. Y aunque lo soy, generalmente me escudo en un disfraz de mujer dura y sin demasiados sentimientos.
Eso me hace más fuerte.
Pero no fue por lo único que lloré en estos días.

Cuando mi hermana se fue con su familia aquella vez, sentí que se terminaba el mundo. Pero con el correr de los meses comprendí que "mi familia" era la que yo había construido. Nació mi hijo y a partir de ese pensamiento todo fue acomodándose y volviendo lentamente a la normalidad.

Para ser franca, debo confesarles que nunca hice de la amistad un culto. No soy de tener un millón de amigos porque considero imposible poder brindarme sin límites a tanta gente. Pero aún así, puse en práctica lo que dice el refrán: "Un amigo es un hermano que se elige" y me jacté muchas veces de gritarlo a los cuatro vientos.

Así fue como conservé algunos de toda la vida y les abrí la puerta de mi corazón a un par que, luego de cruzarnos por casualidad, me demostraron que aún a mi edad era posible comenzar una relación firme y sincera.

Para mí, la amistad verdadera no se basa en encontrar y apilar gente que piensa y siente como yo. La real amistad se basa en la admiración hacia el otro, compartiendo las coincidencias y aprendiendo a manejar las diferencias con mucha tolerancia.

A lo largo de estos años, "mis amigos" me enseñaron su costado más humano. Esa desnudez de sentimientos me facilitó las cosas. Gracias a ellos aprendí a decir lo que siento y lo que pienso.
A ellos los acompaño en los feos momentos. A ellos les doy una mano. A ellos les pongo mi oreja.
Ellos son sensibles y transparentes.


Por eso resulta imposible que alguien con esas virtudes no advierta el daño que ocasiona. El silencio duele porque no lo comprendo. La indiferencia harta porque desconozco su origen.
Creí conocer a mis amigos como a la palma de mi mano. Pero me equivoqué.

Esta es una despedida más. Pero ya estoy acostumbrada.

Gente: los dolores se calman, las heridas cicatrizan y la vida sigue.





17 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Yo no quiero desanimarte, pero simplemente con observar te darás cuenta de como evoluciona la amistada.
Cuando uno es adolescente, o más adelante tiene montones de amigos,los que quiera y más, pero luego, a medida que pasan los años los va perdiendo.
Y si te fijas en la gente muy mayor verás que amigos tienen muy pocos o ninguno.
Otra cosa es que hay gente que para no reconocer ésto llama amigos a lo que debería llamar conocidos o poco más, pero ese es otro problema.

Besos.

Carmen dijo...

Te entiendo perfectamente hace poco yo tuve una despedida parecida.

Es muy doloroso, pero yo trato de aprender de todo lo que me sucede en la vida... y desde luego que aprendí.

Un besito preciosa

Fabiana dijo...

Toro Salvaje: Coincido con vos. Yo tengo muy claro que existe un abismo entre una "amistad" y un "amigo". Pero precisamente esa diferencia hace que me duela tanto.
No soy de poner las manos en el fuego por nadie poque soy muy desconfiada. Pero por esta persona, estaba convencida de que no me quemaría.
Y respecto a los amigos de la adolescencia, también coincido. Cada uno va haciendo su vida y llega un momento en que no queda nada en común.
Por eso valoro tanto una amistad formada de adultos. Pues es muy difícil encontrar gente que uno admire y que tenga buenos sentimientos.
Un beso.

Carmen: Siempre con la palabra justa. Ya lo creo que uno aprende más de las decepciones que de las alegrías. Pero esas decepciones también endurecen nuestros sentimientos y cada vez resulta más difícil confiar en los demás.
Un beso enorme.

Cecy dijo...

Comparto el comentario de Toro.
No tengo muchos, mas bien tengo dos amigas de toda la vida y asi y todo a veces tenemos diferencias abismales, creo que es la fidelidad de aceptarnos como somos y el cariño que nos mantiene unidas. Pero no es facil.

Cuanto mas grande estamos mas desconfiados tambien nos venimos.

Besos.

Gatadeangora dijo...

Hola Fabiana.
Creo que es mas dificil encontrar un buen amigo, que un amor, y conservarlo aún mas.
Si tuviste que decir adios a ese amigo, seguro que no era tan amigo como tu pensaste.

Muchos besos

SILVIA dijo...

HOLA FABI
yo tengo una amiga de la infancia que es como mi hermana,tenemos muchas diferencias pero siempre nos respetamos mutuamente, despues tengo amigos de la vida,lamento mucho que te hayan decepcionado estoy de acuerdo con gatade angora seguro que no era tan amigo como tu pensaste.

besitos y buen comienzo de semana

Claudia Sánchez dijo...

Lo más difícil Fabi, es tomar lo que el otro puede ofrecer sin expectativas. La decepción llega cuando esperamos cosas de la otra persona. Uno debería aprender a vivir y a arreglarse solito, así no nos decepcionaríamos tanto.
Besos,

Fabiana dijo...

Cecy: Esas diferencias que vos decís sumadas al cariño y la confianza en el otro son suficientes para mantener una amistad sincera.
Bah, al menos eso creí.
Te mando un besote.

Gatadeangora: Será alguien más que pasó por mi vida. Y me equivoqué demasiado...
Gracias por pasar y un abrazo.

Fabiana dijo...

Silvia: Yo siempre consideré más difícil mantener una amistad de años (de cuando éramos chicos) que entablar una ahora.
Pero se complica demasiado. Conozco muchísima gente, pero cuento con los dedos de las manos la realmente valiosa.
Un abrazo.

Claudia: Yo jamás pongo expectativas en los demás. Soy muy exigente conmigo.
Y la decepción se produce como vos decís. "No esperes nada de nadie y nadie te defraudará".
Ni siquiera es esa la palabra. Me dolió. Porque jamás esperé nada. Entiendo que durante estos años, se brindó por cariño (al igual que yo).
Y no protesto porque no se acerque a darme una mano. Lisa y llanamente me borró del mapa. Y no se por qué.
Saludos.

Nataly dijo...

Claro que la vida sigue Fabi, y me encanto ese remate que le diste, esa frase es muy cierta, demasiado diria yo!
Me encanto escucharte que te sientes muy bien en tu trabajo, que se te subio la autoestima eso es muy bueno y mas para tu vida.
A tus papis les mando un gran trofeo de Oro por los años compartidos, guawwww....yo llevo más de 10 y ya no se más para donde correr (o escapar) ja!!!!
Y por el reencuentro con tu hermana, Felicitaciones, esas cosas reconfortan el alma, hacen bien amiga.

♥Te mando mucho besitos y feliz semana♥

Abuela Ciber dijo...

Es un dia de alegrías por tus padres, tu rencuentro con tu hermana y por la realidad de llegar a casa luego del trabajo!!!!!!

El tiempo ira menejando justamente ...los tiempos, para saborear todo.

Cariños

Fabiana dijo...

Nataly: Por suerte también pasan cosas lindas. Y hay que sumarlas y agarrarse de ellas.
Gracias por tus lindas palabras siempre.
Feliz semana para vos también.

Abuela Ciber: Yo llegué a la conclusión de que TODO es cuestión de tiempo. Hasta lo más difícil y lo más triste pasa con tiempo y paciencia. Y con los afectos claro.
Un abrazo grande.

Siluz dijo...

Por lo menos, no te robaron el mes de abril. Por el contrario, te regalaron cada día: con tus padres en su aniversario de oro (¡qué aguante!) , en el reencuentro con tu hermana(¡qué emoción!), en cada hora con tu familia (¡que valiosa!), contigo mismo en tu nueva faceta (qué éxito). Lo demás, a guardarlo en el cajón donde se guarda el corazón...
Un abrazo, y ¡adelante siempre!

Isabel dijo...

Los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de una mano y, además, se conocen en la adversidad. Lo demás es gente que pasa por tu vida y te aporta algo en un momento dado. Mejor dejar atrás lo demás. Besos.

Fabiana dijo...

Siluz: En la balanza de abril, pesan mucho más las cosas buenas. Aunque mis "corridas" como dije, se deben también a que un día después del aniversario de bodas de mis padres, mi mamá se fracturó un pie. Y ahí está sin poder moverse por 45 días por lo menos. Eso significa que yo voy y vengo a diario para darle una mano.
Pero igual, todo pasa.
Un abrazo enorme.

Isabel: Ya lo creo. Pero los pocos valiosos son para conservar.
Gracias por pasar. Besos.

Gla dijo...

Fabiana: ¡¡Qué estrezazo! Cuántas cosas, de las lindas y de las otras...Habrás quedado de cama!!!
Creo que en la vida hay que aprender a priorizar y en especial, a entender que nunca el otro va a actuar como nos gustaría que lo hiciese... Quizás así nos tomemos menos las cosas a la tremenda....Te lo digo,porque yo soy un horror!!!

Fabiana dijo...

Gla: Igualmente, de estas cosas están llenas nuestras vidas.
Y lo que aquí cuento, es sólo una parte de ella.
Buen fin de semana.

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