RELATOS COTIDIANOS: ORGULLO ARGENTINO (bajo licencia de Creative Commons)

03 marzo 2008

ORGULLO ARGENTINO (bajo licencia de Creative Commons)

Los argentinos solemos tener poca memoria y ya ni nos acordamos de las penurias vividas hace algunos años. Nuestro país cumple ciclos y cuando creemos haber superado viejos problemas, éstos se reciclan y renacen como el Ave Fénix.
¿Se acuerdan de las empresas estatales? Por ejemplo ENTEL. ¿Quién no ha padecido una espera de hasta 20 años para conseguir solamente una línea telefónica? ¿Y SEGBA? ¿Recuerdan los cortes programados? Estaba todo perfectamente organizado. Los cronogramas se cumplían a la perfección en los tiempos previstos.
¿Y los trenes que perdían un millón de dólares por día? Un espanto.
¿Y la hiperinflación? No se cómo hemos sobrevivido a ella. Cada dos por tres había feriado bancario y cambiario.
Me estaba olvidando del despreciable "corralito" y eso que no fue hace tanto tiempo...
Gracias a Dios, hoy contamos con empresas felizmente privatizadas. Monopólicas pero privadas. La gente pasó a llamarse "cliente" en lugar de "usuario".
Ahora, lo que sobran son teléfonos, pero faltan operadoras que reemplacen a esos contestadores automáticos que nos ofrecen 150 opciones para poder hacer un reclamo...
Las empresas de energía, ya no realizan cortes programados. Últimamente cortan sin avisar. ¡Es que están al borde del colapso!
Nuestros trenes, por suerte, pasaron a manos también privadas. Por eso, ahora a la pérdida de dinero que provocan, se la llama "subsidio".
Gracias a Dios, no tenemos inflación, aunque mes a mes gastemos más, consumiendo lo mismo.
Además de estos adelantos tecnológicos, el nuevo siglo nos trajo algunos agregados para facilitar nuestra vida diaria.
La inseguridad se nos fue de las manos y ya no se puede controlar. Los piquetes forman parte de nuestro folklore y se transformaron en regla, no en excepción. Y los accidentes de tránsito están a la orden del día.
Tan normal es la Argentina de hoy, que nada nos conmueve. Nada nos extraña.
No he vivido años atrás una granizada como la de 2006 ni mucho menos la nevada del 9 de julio de 2007. Pero desde mi más tierna infancia, recuerdo los anegamientos en la Capital Federal (que ahora llamamos Ciudad Autónoma de Buenos Aires) a causa del desborde del arroyo Maldonado.
Y supongo que será para permitirme recordar parte de mi niñez, que después de más de 30 años, cuando caen dos gotas, salimos nadando hasta en barrios donde antes no se inundaba.
Claro, es que ahora, con la modernidad, generamos más basura y ensuciamos más las calles.
Ya me había olvidado que desde hace unos años, los argentinos pertenecemos al Primer Mundo. Menos mal... No puedo imaginarme cómo sería vivir en el tercero...

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