A propósito de aquel post que hablaba de
la transformación del águila, se me ocurrió reflexionar sobre este tema desde nuestro lugar de seres humanos.
Algunos comentarios dejaban en claro que todos en algún momento de nuestras vidas tenemos la necesidad de transformarnos, de producir un cambio significativo. Y no es casual que ese cambio no se produzca a los 20 o a los 30.
Por lo que he visto, la mayoría de los mortales, sentimos la necesidad de modificar nuestras conductas entre los 40 y 50 años.
Cuando hablo de conductas, no me refiero a negar lo que hicimos. Muy por el contrario, supongo que lo que deseamos es permitir que aflore aquello que somos en realidad, dejando de lado la vida estructurada que hemos construido con los años, para liberarnos así, de ataduras que definitivamente no nos han hecho felices.
Piensen en lo que ocurre alrededor de cada uno de ustedes y notarán que en ese periodo de la vida mucha gente se divorcia o cambia de trabajo.
¿Por qué lo hacemos?
Yo puedo hablar desde mi sensación y estoy segura de que mis cambios se han producido para permitirme ser feliz.
Parece estúpido lo que estoy diciendo pero, en mi vida, ser feliz y HACER FELIZ fueron sentimientos paralelos que en algún punto comenzaron a separarse.
Muchos creemos que la felicidad está basada en los demás. Muchos suponen por ahí que se sienten felices cuando quienes los rodean, lo son. Muchos dicen esperar la felicidad y pasan toda la vida sin verla pasar. Muchos se sienten a gusto siendo "solidarios". Pero ser solidario no es dar lo que nos sobra, sino compartir lo que tenemos. Y desde ese punto de vista, creo que muy pocos lo son.
Hasta aquí, todo es aceptable. Pero el momento crítico llega cuando cada una de estas actitudes frente a lo cotidiano comienza a pesarnos.
No podemos ver por lo ojos de los otros. No podemos sentir por el corazón del prójimo. No podemos pensar por una cabeza ajena. Somos nosotros los únicos protagonistas de nuestra historia. El resto, son actores secundarios que complementan todo lo que hagamos por nosotros mismos.
Si después de tanto sentir por los demás, en soledad, nos damos cuenta que nuestra única compañía es una taza de café; si cuando volvemos a casa sentimos un vacío inexplicable...significa que hay algo que estamos haciendo mal.
Si ante esa sensación intentamos cambiar algo, seguramente estaremos mostrando un signo de madurez. Si a pesar de ello, decidimos seguir sufriendo, entonces lamentablemente no habremos aprendido nada...
Se preguntarán si con los años me volví algo egoísta... La respuesta es SÍ. Lo soy. Aprendí a serlo para poder disfrutar un poco más de lo que realmente quiero.
Se supone que ya anduve más de la mitad del camino... No me sobra el tiempo. Entonces, ¿Por qué tendría que desperdiciarlo con gente que no aporta nada en mi vida? ¿Por qué tendría que sonreír en el lugar donde no quiero estar y haciendo lo que no quiero hacer?
Dicen que "LA FELICIDAD NO ES UN PUNTO DE LLEGADA, SINO UNA FORMA DE CAMINAR" y lo comparto. Cada día, a cada momento damos pasos que nos hacen bien, o al menos tratamos de que eso nos ocurra.
¿Y ustedes, qué cosas hacen, han hecho o han dejado de hacer para conseguir ser felices?
Y ya que estoy tan inspirada, voy a cumplir con la tarea que me encomendaron por partida doble
Abuela Ciber e
Ivana Carina. Se trata de compartir cinco reflexiones:
1- La frase anterior, que además es una de mis preferidas.
2- Vivimos buscando un destino y con nuestra velocidad lo pasamos de largo.
3- Las puertas se abren sólo para quien gira el picaporte.
4- La mejor herencia que podemos recibir es libertad para construir nuestro propio mundo.
5- Deberíamos entender que los hijos son el bien más preciado que un ser humano puede tener. Eso significa que debemos cuidarlos y amarlos desde ese lugar.
Por último, voy a cumplir también con la labor que me enchufó
Ivana. En este caso, vino con premio:

Y como todo premio trae reglas:
1º: Nombrar el blog que me lo otorga: Wheelchair Rules
2º: Comentar mi lado oscuro, ya sean pensamientos, actitudes, etc: "Soy bastante sensible, aunque a veces no se note. Cuando algo me molesta, no puedo disimularlo, no hay caso. Se nota en mi cara el disgusto. Creo que mi gran lado oscuro es ser demasiado estructurada (y eso que cambié bastante). Pero me cuesta improvisar sobre la marcha y me pone de mal humor que las cosas no salgan como las planeé. No perdono fácilmente; pero cuando lo hago, no olvido. Por donde me miren, soy una tipa jodida..."
3º: Pasarlo a 4 blogs: Abuela Ciber; La neurona light; Nada se pierde; Vivir sin manual.
¡Que tengan un hermoso domingo!