RELATOS COTIDIANOS: BENDITAS VACACIONES (bajo licencia de Creative Commons)

21 enero 2009

BENDITAS VACACIONES (bajo licencia de Creative Commons)

Estamos en pleno enero. Los chicos permanecen en casa. La ciudad está vacía y el sol agobia asquerosamente. La gente en la calle busca refugio fresco, y carga con sus botellitas de agua para evitar deshidratarse.

El trabajo agota, las jornadas no dan respiro.

En esta época, abundan dos criterios: la depresión fulminante de los que no se toman vacaciones y la sobreexcitación de los que esperan contando los días, horas y minutos para acariciar el tan esperado descanso. A este segundo grupo precisamente me voy a dedicar en este relato.

El dilema de las vacaciones comienza mucho antes... Ya por octubre o noviembre en las oficinas suelen repartirse las quincenas veraniegas como si fueran billetes de Navidad. Nadie quiere resignar días y mucho menos los mejores meses. Comienza entonces la rivalidad entre los solteros y casados y de entre estos últimos, la discusión por quedarse con algunos días de temporada alta para quienes tienen chicos en edad escolar.

Una vez resuelto el tema del cuándo, empieza en casa la discusión del dónde.

Particularmente, yo prefiero el sur. Sufro el calor extremo y esa zona de nuestro país, además de bella y fresca, me inspira una paz única.

Mi marido prefiere la playa. Según él, es el mejor lugar para que nuestro hijo se divierta. El mar permanece a nuestra disposición y todo el Partido de la Costa ofrece variadas actividades nocturnas como para disfrutar en familia.

Como el mío es un hogar democrático, suelo aceptar la decisión de la mayoría sin chistar.

Propongo un hotel medio pelo pero agradable para pasar unas gratas vacaciones cortando un poco la rutina doméstica cotidiana. Nada de lujo. Dos camas, tv y fundamentalmente la posibilidad de comer afuera y olvidarme de los platos.

-El presupuesto no da para tanto (opina el hombre de la casa). Además, tendríamos que dejar al perro en una guardería porque en ningún hotel lo aceptarían. Y eso implica un gasto extra que no podemos afrontar.

-Ajá. ¿Entonces? (Intuyo la respuesta pero lo dejo hablar)
-Tenemos el departamento de San Bernardo a nuestra disposición.

Ya lo sabía. Hasta el perro me mira esperando mi aprobación. No puedo defraudar a la familia. No me queda otra que aceptar.

Tengo el tiempo suficiente para trazarme un ayuda-memoria con todo lo que tendremos que cargar. Mientras nuestro viejo y destartalado auto se la banque, está todo bien.
Dos valijas por lo menos. Tendré que preparar una buena cantidad de ropa porque allí no hay lavarropas. Mudas de verano para usar durante el día y mudas de invierno para las noches polares.
Latas y más latas de conservas. Fideos, arroz, la comida para el perro. Tres bolsos destinados solamente para guardar sábanas, toallas y toallones. Sillas playeras, la sombrilla, la heladera de telgopor y no me tengo que olvidar del termo para el mate de la tarde.

Ya me imagino sentada en la playa, saboreando un sandwich de pollo con arena. Ya me veo tragándome la bombilla del mate por culpa del pelotazo de un reventado vecino de sombrilla.
Ya me estoy resignando al agua helada y a permanecer sentada todo el día porque si el perro queda atado y me levanto para estirar los huesos, va a salir corriendo con silla y todo. Ya tengo la imagen de mi hijo diciéndome todo el día "maaaaaaaaaaaaaaa, estoy aburrido".
Ya intuyo a la bruja de al lado, sacándole los piojos a su mugroso hijo delante de todo el mundo. Y ya pensé en ese mugroso hijo, convidándose mis facturas de las 5 de la tarde.

Igualmente espero que el tiempo nos acompañe. Porque si llueve una semana seguida... No quiero siquiera imaginarme rodeada de mi familia en un cuchitril de una ambiente.

¡Qué felicidad! La costa. Mar. Playa. Gente. Ruido. Todos con una sonrisa. Todos bailando. (No, no es la publicidad de Quilmes) SON MIS PRÓXIMAS VACACIONES...






4 comentarios:

Gabriel dijo...

Fabiana, póngale onda. Quién le dice que estas vacaciones no sean un sitio para el reencuentro con uno mismo y con los suyos. Tal vez en la carpa contigua se encuentre con una hermosa familia, que además le convide de sus facturas, churros o barquillos, y su pequeña hija, rubiecita y de ojos verdes, ella, no sea su futura nuera llena de dinero y con unos padres encantadores.
y, si llueve mucho, vamos por la 2009, usted me entiende.
Un beso y ojalá usted y los suyos disfruten de unas hermosas vacaciones. No se olvide de poner en el bolso el celular, la máquina de fotos y los 10 cargadores que para distintos menesteres, cada uno de nosotros tiene en su casa.
Besos

TORO SALVAJE dijo...

Me acabo de dar cuenta de que estoy loco.
Te juro que yo este post lo he leído hace días. Eso creo.
Pero debe ser que no porque tiene fecha de hoy.
Anda, se buena y búscame un psiquiátrico.
No entiendo nada.
Felices vacaciones de todas formas.

Besos.

marcela dijo...

Fabi,
Sos tan parecida a mí en tantas cosas! me identifico plenamente, es impresionante.
Bueno...trata de descansar y hacer de cuenta que estás en el sur de tus sueños.

Viva el sur! (y el frío). jej

Un beso y a armar todo eso con tu mejor sonrisa.

Fabiana dijo...

Gabriel: ¿Cómo no va a ser un reencuentro en un ambiente de 3x3?
¡Qué idea la suya!
Yo también le deseo felices vacaciones. Se que usted las espera con muchas ganas. Que las disfrute.

Toro Salvaje: No te preocupes. No estás loco. Este post fue publicado el 11 de enero por error. Duró en el blog solamente un rato.
Gracias por el buen humor.

Marce: No creo que vos también seas obsesiva, ansiosa y perfeccionista. ¿O sí?
Voy a cerrar los ojos e imaginar que estoy en los lagos y glaciares del sur, aunque a mi lado tenga al perro tratando de hacer pocitos en la arena. Jaja. Es lo que hay.
Un beso enorme.

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